Caída del pelo en septiembre: por qué ocurre y qué puedes hacer

Caída del pelo en septiembre: por qué ocurre y qué puedes hacer

Septiembre tiene sus cosas. Se acabaron las vacaciones, vuelve el despertador, recuperas el gimnasio y tu bandeja de entrada parece tener asuntos pendientes desde 2007.

Y, por si faltaba algo, empiezas a ver más pelos en la ducha. Alguno en la almohada, otros al peinarte y unos cuantos cuando te pasas la mano por la cabeza.

Entonces aparece la pregunta: ¿se me está cayendo más el pelo?

Antes de inspeccionar tus entradas con la cámara frontal, conviene saber algo: notar una mayor caída del pelo en septiembre puede coincidir con el proceso natural de renovación del cabello.

Ahora bien, que exista una caída estacional no significa que todo lo que ocurra en tu cabeza durante septiembre sea culpa del otoño.

Una cosa es no alarmarse antes de tiempo. Otra, echarle la culpa de todo al cambio de estación.

Vamos al lío.

¿Por qué se cae más el pelo en septiembre?

Para entender la caída del pelo en septiembre no hace falta convertir el baño en una clase de biología. Basta con saber que todos los cabellos de tu cabeza no están haciendo lo mismo al mismo tiempo.

Cada cabello atraviesa diferentes fases dentro de su ciclo. Mientras unos están creciendo, otros pasan por una fase de transición y otros llegan al final de ese recorrido y terminan desprendiéndose.

Dicho sin bata blanca: perder pelo forma parte de tener pelo.

Esta renovación se produce durante todo el año, aunque existen momentos en los que puede hacerse más evidente. El final del verano y el comienzo del otoño es uno de ellos, por lo que durante septiembre puedes encontrarte más cabellos al ducharte, peinarte o simplemente pasarte la mano por la cabeza.

¿Significa eso que te estás quedando calvo? No necesariamente.

Una mayor caída durante un periodo concreto puede formar parte de esa renovación estacional. Por eso, más que obsesionarte con lo que encuentres mañana en la ducha, interesa observar cómo evoluciona tu cabello durante las semanas siguientes.

Si la caída disminuye y vuelves a tu situación habitual, puede encajar con un proceso temporal. Si pasan los meses y empiezas a apreciar una pérdida progresiva de densidad, ya estamos hablando de algo que merece más atención.

Tu pelo también vuelve de vacaciones

Hay otro factor que merece la pena tener en cuenta en septiembre: cómo llega tu cabello después del verano.

Porque puede llegar bastante menos descansado que tú.

Durante semanas ha estado expuesto al sol, al calor, al agua del mar, al cloro de la piscina, al sudor y, dependiendo de tus hábitos, a más lavados de lo habitual.

La suma de estas agresiones puede hacer que la fibra capilar llegue al final del verano más seca, áspera o quebradiza. Y esto importa porque cuando empiezas a encontrar más cabello en el lavabo es muy fácil meterlo todo en el mismo saco.

No deberíamos.

Parte de lo que interpretamos como “se me está cayendo el pelo” puede tener que ver también con el estado de la propia fibra.

Caída o rotura del cabello: no es lo mismo

Ves pelos en el lavabo y la conclusión parece evidente: “se me está cayendo”.

Puede ser. Pero también puede haber rotura.

Cuando hablamos de caída, el cabello se desprende desde el folículo como parte de su ciclo o por otros factores que pueden influir en ese proceso.

En la rotura, lo que falla es la propia fibra capilar. El cabello está debilitado y acaba partiéndose en algún punto de su longitud.

¿Por qué importa distinguirlas?

Porque un pelo que llega del verano seco, quebradizo y poco flexible puede tener más facilidad para romperse con los tirones, el peinado, el secador o determinadas agresiones externas.

Por eso no te fijes únicamente en cuántos pelos aparecen en la ducha. Fíjate también en cómo está el que sigue en tu cabeza.

¿Está más seco de lo habitual? ¿Se rompe con facilidad? ¿Ha perdido cuerpo? ¿Lo notas más fino? ¿O lo que realmente observas es que determinadas zonas tienen cada vez menos densidad?

No hace falta analizar tu cabeza con lupa todas las mañanas. Se trata de observar cambios reales y no quedarse únicamente con el susto del desagüe.

¿Cuándo debería preocuparte la caída del pelo?

La caída del pelo en otoño puede ser temporal, pero septiembre tampoco debería convertirse en la explicación universal para cualquier pérdida de cabello.

Existen diferentes factores que pueden estar relacionados con la caída, y también existe la alopecia androgenética, una forma de pérdida progresiva muy frecuente en hombres que no aparece simplemente porque haya cambiado la estación.

Por eso importa más la evolución que el calendario.

Si durante unas semanas notas algo más de caída y después recuperas tu situación habitual, puede encajar con un proceso estacional.

Si, por el contrario, pasan los meses y aprecias una pérdida progresiva de densidad, aparecen zonas claramente más despobladas, la caída continúa siendo muy superior a lo habitual o existen alteraciones en el cuero cabelludo, lo sensato es consultar con un dermatólogo.

No necesitas contar cada pelo que acaba en la ducha.

Pero tampoco seguir diciendo “será el otoño” en febrero.

Qué puedes hacer si notas más caída del pelo en septiembre

No puedes decidir en qué fase debe estar cada uno de tus folículos ni solucionar cualquier tipo de caída cambiando el bote que tienes en la ducha.

Lo que sí puedes hacer es cuidar correctamente el cabello, evitar agresiones innecesarias y adaptar tu rutina a su estado.

1. Si el verano lo ha castigado, no sigas tú

Si notas el cabello más seco o quebradizo, empieza por hacer bien lo básico.

Frotarlo con fuerza al secarlo, tirar al desenredarlo o abusar de temperaturas muy altas puede castigar todavía más una fibra que ya está debilitada.

No hace falta tratar tu cabeza como una pieza de museo. Simplemente seca con suavidad, desenreda sin tirones y, si utilizas secador, controla la temperatura.

Son pequeños gestos, pero una buena rutina va precisamente de eso: hacer bien lo sencillo de forma constante.

2. No tengas miedo de lavarte el pelo

Cuando empiezas a encontrar más cabellos en la ducha aparece un clásico:

“Voy a lavármelo menos para que no se caiga.”

El problema es que confundimos el momento en el que vemos el cabello con el momento en el que se ha producido su desprendimiento. Durante el lavado pueden aparecer cabellos que ya estaban en ese proceso.

La frecuencia adecuada dependerá de tu cuero cabelludo y de tu vida. Si entrenas, sudas con frecuencia o tienes tendencia a acumular grasa, probablemente necesitarás lavarlo más que otra persona.

Si necesitas lavarlo, lávalo.

La cuestión no es aguantar días para evitar mirar el desagüe, sino hacerlo con suavidad y utilizar un producto adecuado al estado de tu cabello.

3. Revisa qué champú utilizas y qué esperas de él

Aquí tampoco hace falta irse a los extremos.

Si tu cabello está bien y tu rutina funciona, perfecto. No necesitas cambiarla simplemente porque haya llegado septiembre.

Pero si después del verano notas el pelo más debilitado, fino, quebradizo o con menos cuerpo, puede tener sentido elegir una fórmula específicamente orientada a fortalecerlo y acondicionarlo.

Y aquí interesa mirar los ingredientes por lo que hacen, no porque queden bonitos en la etiqueta.

La proteína de maíz hidrolizada ayuda a fortalecer la fibra capilar y mejorar su resistencia. El aloe vera ayuda a hidratar y acondicionar el cabello, algo especialmente interesante cuando buscamos mantener una fibra más flexible y cuidada.

La cafeína, por su parte, ayuda a estimular la microcirculación del cuero cabelludo y está orientada a favorecer la actividad del folículo.

Estos ingredientes forman parte de ENERGIZE Shampoo de Beardburys Essentials, junto con menta/mentol, lúpulo y tomillo, que completan la fórmula y contribuyen al cuidado y a la sensación de activación del cuero cabelludo.

¿La idea?

Ayudar a mantener el pelo más fuerte desde la raíz y reducir la caída asociada al debilitamiento y la rotura.

Traducido: cuidar el entorno del cabello y conseguir una fibra más resistente.

No hace milagros. Y tampoco necesitamos contarte que los hace.

Se trata de convertir algo que ya forma parte de tu rutina —lavarte el pelo— en un cuidado algo más específico cuando notas que el cabello lo necesita.

4. Cómo utilizas el champú también cuenta

Tener un producto específico y utilizarlo con las mismas ganas con las que contestas un correo un viernes a última hora tampoco ayuda.

Con ENERGIZE, aplica una pequeña cantidad sobre el cabello húmedo y masajea suavemente el cuero cabelludo con las yemas de los dedos.

Después, déjalo actuar un par de minutos antes de aclarar con abundante agua. No hace falta estar pendiente del reloj: la idea es darle algo de tiempo al producto en lugar de hacer espuma y aclararlo inmediatamente.

Solo un par de minutos. Mientras te lavas el cuerpo, tampoco te estamos pidiendo que canceles la mañana.

Y, sobre todo, recuerda dónde están los límites. Si existe una alopecia androgenética o una caída importante y persistente, un champú cosmético puede complementar el cuidado del cabello, pero no sustituye un diagnóstico ni un tratamiento médico.

Una cosa es fortalecer y cuidar el cabello debilitado. Otra, pretender que una botella pueda solucionar cualquier causa de pérdida capilar.

Septiembre: vuelve la rutina. Pon también tu pelo en orden

Septiembre es bastante bueno poniéndonos delante todo lo que dejamos aparcado durante el verano. Vuelve el trabajo, vuelven los horarios, recuperas el gimnasio y empiezas a ordenar unas cuantas cosas.

El pelo puede ser una más.

Si durante estas semanas encuentras más cabellos de lo habitual en la ducha, no hace falta entrar directamente en modo alarma. Puede existir un componente estacional, puede haber más rotura porque el cabello llega debilitado después del verano o puede existir una pérdida que necesite valoración profesional.

La clave está en observar cómo evoluciona, cuidar bien el cabello que tienes y actuar si notas cambios que se mantienen en el tiempo.

Mientras tanto, vuelve a lo básico: buena higiene, menos agresiones innecesarias, un producto adecuado al estado de tu cabello y un poco de constancia.

Menos complicaciones. Más criterio.

Septiembre ya trae suficientes dramas por sí solo. No le demos uno más antes de tiempo.

Preguntas frecuentes sobre la caída del pelo en septiembre

¿Es normal que se caiga más el pelo en septiembre?

Puede ocurrir. El cabello se renueva durante todo el año y existen periodos estacionales, especialmente alrededor del otoño, en los que podemos percibir una mayor caída. Lo importante es observar si se trata de algo temporal o si la pérdida continúa.

¿La caída estacional significa que me estoy quedando calvo?

No necesariamente. Una mayor caída puntual no equivale automáticamente a una alopecia. Si notas una pérdida progresiva de densidad, aparecen zonas más despobladas o la caída se mantiene durante meses, consulta con un dermatólogo.

¿Es lo mismo caída del cabello que rotura?

No. En la caída, el cabello se desprende desde el folículo. En la rotura, la propia fibra capilar se parte. Por eso también interesa observar si el cabello está seco, quebradizo o debilitado.

¿Un champú anticaída puede detener una alopecia?

Un champú cosmético no sustituye un diagnóstico ni un tratamiento dermatológico. Puede formar parte de una rutina orientada a cuidar y fortalecer el cabello debilitado, pero una pérdida persistente o progresiva debe ser valorada por un especialista.

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